Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando…
Cita
Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro… y a veces lloro sin querer…
La historia de esta cita
Estos versos abren «Canción de otoño en primavera», dedicada «A Martínez Sierra», y vuelven como estribillo a lo largo del poema. Entre una aparición y otra, el poeta repasa la historia de su corazón, que «plural ha sido»: una dulce niña que fue para él «Herodías y Salomé», otra que unía a su ternura una pasión violenta, y otras después. Al final confiesa que buscó en vano a la princesa que estaba triste de esperar, pero que, con el cabello gris, su sed de amor no tiene fin.
Rubén Darío, el poeta nicaragüense que fue la gran figura del modernismo, incluyó el poema en Cantos de vida y esperanza, publicado en Madrid en 1905, cuando tenía treinta y ocho años. Es el libro de su madurez, más grave que los anteriores, donde la belleza convive con la angustia del tiempo y de la muerte.
El estribillo se ha vuelto proverbial: se repite, entre la nostalgia y la sonrisa, para despedir la juventud. El título ya lo anunciaba: una canción de otoño que mira hacia la primavera perdida.
La fuente
Canción de otoño en primavera (Cantos de vida y esperanza), 1905
Texto comprobado palabra por palabra en la propia obra.
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Autor
Rubén Darío
Rubén Darío, iniciador del modernismo, renovó la poesía en lengua española con Azul… y Prosas profanas. Canción de otoño en primavera pertenece a Cantos de vida y esperanza (1905).
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