A quien madruga, Dios le ayuda.
Proverbio
A quien madruga, Dios le ayuda.
La historia de este proverbio
El refrán recomienda la diligencia: quien se levanta temprano y se pone pronto a la tarea tiene de su parte la ayuda de Dios, o, dicho de otro modo, la suerte. Se dice para animar a empezar sin tardanza, para justificar un madrugón o para reprochar con suavidad la pereza. Un diccionario de Refranes de la lengua castellana publicado en Barcelona en 1815 lo recoge con esta glosa: «Que recomienda la diligencia en los negocios».
El mismo libro lo hace seguir, en la misma página, de su réplica tradicional: «No por mucho madrugar amanece más temprano», que advierte contra las prisas fuera de tiempo. Los dos refranes se han citado juntos desde antiguo, uno como acicate y otro como freno, y forman una pequeña filosofía del trabajo.
Otras lenguas tienen equivalentes cercanos: en inglés, «the early bird catches the worm», el pájaro madrugador atrapa el gusano; en francés, «l'avenir appartient à ceux qui se lèvent tôt». En español, la fórmula, con su rima interior, sigue siendo de las más repetidas en las casas y en las escuelas.
La fuente
Refrán español