Dios que da la llaga, da la medicina.
Proverbio
Dios que da la llaga, da la medicina.
La historia de este proverbio
El refrán enseña a confiar en que todo mal trae su remedio: el mismo Dios que permite la herida da también la medicina para curarla. Se dice para consolar a quien atraviesa una enfermedad, una ruina o una pena, y para recordar que ninguna prueba es definitiva.
Lo recoge la colección Refranes de la lengua castellana, que lo explica así: debemos esperar el remedio de nuestros males de la misma mano de Dios que nos los envía. En la misma página aparecen refranes de su familia, como «Dios da el frío conforme la ropa», y también su contrapeso práctico: «A Dios rogando y con el mazo dando».
Sancho Panza lo emplea en el capítulo XIX de la segunda parte del Quijote. Un estudiante cuenta que el pastor Basilio se consume de tristeza porque su amada Quiteria va a casarse con el rico Camacho; Sancho responde que Dios lo hará mejor, cita el refrán y añade que nadie sabe lo que está por venir. Otra fórmula española expresa la misma confianza: «Dios aprieta, pero no ahoga».
La fuente
Refrán español (Refranes de la lengua castellana)