La suprema felicidad de la vida es la convicción de…
Cita
La suprema felicidad de la vida es la convicción de que nos aman; de que nos aman por nosotros mismos, o mejor dicho, a pesar de nosotros mismos.
La historia de esta cita
El pasaje se encuentra al comienzo de Los miserables, en el capítulo «El señor Magdalena de luto». Jean Valjean, que ahora vive como el señor Magdalena, se entera de la muerte de monseñor Myriel, el obispo que lo salvó. Hugo cuenta entonces los últimos años del anciano obispo, que se había quedado ciego y vivía cuidado por su hermana, y se detiene en una felicidad particular: estar ciego y ser amado.
Quien ya no ve, escribe Hugo, mide el cariño por la presencia: el roce de un vestido, unos pasos que van y vienen, una voz que canta. De ahí nace la frase, que Hugo prolonga diciendo que tener amor no es perder la luz.
Hugo empezó la novela en la década de 1840 y la terminó en el exilio, en Guernsey; se publicó en 1862 y tuvo enseguida un éxito inmenso. Separada de su contexto, la frase se ha convertido en una de las más bellas definiciones del amor: ser amado no por nuestras cualidades, sino a pesar de nuestros defectos.
Texto original
Le suprême bonheur de la vie, c’est la conviction qu’on est aimé ; aimé pour soi-même, disons mieux, aimé malgré soi-même.
La fuente
Los miserables, tomo I, libro V, capítulo IV, 1862
Texto original comprobado palabra por palabra en la obra; la traducción es de quotesay.
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Autor
Victor Hugo
Poeta, novelista y dramaturgo, Victor Hugo domina la literatura francesa del siglo XIX. Jefe de filas del romanticismo, autor de Nuestra Señora de París y Los miserables, fue también un político comprometido, exiliado durante casi veinte años.
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